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Según CAG: en ruinas está quedando el Central Azucarero de Motatán

Como una jauría de animales hambrientos en las últimas dos semanas, están siendo desmanteladas las instalaciones del  Central Azucarero Trujillo (CAT), antiguo Central Motatán, acción llevada a cabo por efectivos de la Guardia Nacional, quienes tenían el deber de custodiar el inventario físico de la factoría luego del despido indiscriminado de más de 400 trabajadores, a quienes les achacaron el robo de 13 toneladas de azúcar, para arreglarlos a todos peor que a peones de hacienda, este gobierno que se autotitula revolucionario y paladín del proletariado.

 La denuncia la hizo el diputado Carlos Andrés González, de la Asamblea Nacional, quien indicó que todo el instrumental de Laboratorio, contentivo de un costoso sistema importado de Alemania, y que permite el control del refino de la azúcar,  ha sido robado; también las herramientas de trabajo, mientras que los acondicionadores de aire y computadoras del área de administración, han sido saqueados.

 El almacén de equipos e insumos, está prácticamente desolado y hasta el azúcar que no estaba procesada y no es apta para consumo humano, está siendo vendida en el mercado negro del bachaqueo.

 -¿Qué va a hacer usted ante este desastre?

 Ante la Asamblea Nacional  pediremos una moción de urgencia para que se inicie de inmediato, una investigación penal al presidente de CVA Azúcar, Faiez Kassen Castillo, Presidente de la Junta Liquidadora de la Corporación Venezolana de Azúcar, S.A. (CVA), adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras.

 De igual manera, contra el antiguo gerente Manuel Herrera y sus acólitos, y el gobernador de Trujillo, Henry Rangel Silva, por ser éste el funcionario que designó a las autoridades militares cuya responsabilidad era, la custodia y resguardo de los bienes nacionales que reposaban en el Central Azucarero Trujillo.

 Estocada final

 Hoy en Motatán existe un total repudio y crece la conseja que corre como un río, en el sentido que, esta fabrica está marcada por un signo militar. Un militar como Marcos Pérez Jiménez, fue quien la construyó, y otro militar, el general en jefe Rangel Silva, es quien le da, la estocada final y muerte, porque con este desmantelamiento, será prácticamente imposible que vuelva a producir el Central Azucarero Trujillo.

 Rangel Silva es un desagradecido con Motatán, que fue el único pueblo del circuito electoral donde ganó en la última elección, pues le ha pagado con dos cosas malas, una, con el basurero de El Salto y la otra, con cerrar la única fuente de empleo de esta población.

 Vamos a esperar cuál va a ser la respuesta de los boliburgueses que amparados con la impunidad que le otorga el funesto TSJ, se estarán riendo, pero arriba hay un Dios y un pueblo, que prontamente aplicara justicia ante estos hechos de vulgar robo al patrimonio público de la Nación.

Fuente: Diario El Tiempo