Damasio Rodríguez “El encantador de espejo”

Foto referencial. Damasio Rodríguez dedicó su vida al campo
Foto referencial. Damasio Rodríguez dedicó su vida al campo

Damasio Rodríguez nació sietemesino y llegó a ser un atlético individuo que dominaba a los novillos al tumbarlos por los cachos y de ellos sacó el secreto de su fuerza al tomar su sangre como si estuviera saboreando una merengada de mora; además de la leche de burra que ingirió como tetero. Nació en el caserío Jirajara de Escuque, donde su madre lo parió a ras del patio y su ombligo le fue cortado con el filo de un hacha que tenía por cabecera. Así comenzó su vida llena de aventuras que dan para escribir una novela de Corín Tellado.

El hecho de haber venido al mundo en una tierra aborigen no le dio para nada los rasgos de esta etnia, sino que heredó una fisonomía europea que le permitió convertirse en un consumado Casanova, capaz de marear hasta las serpientes venenosas, de ahí que haya sido conocido como “El encantador del espejo” (este último vocablo deriva del nombre del lugar donde fundó su primera finca de ganadería de altura).

Su peregrinar comenzó a los cinco años de edad, cuando queda huérfano de padre y su tía Mercedes en el sector “La Pica” se encarga de su crianza y su hermano mayor, Juan Pedro Rodríguez se convirtió en su tutor. Las labores del campo le dieron reciedumbre y responsabilidad, pero a los 17 años emigró a Maracaibo en busca de mejores condiciones de vida. Su primer trabajo fue como censador en el Instituto de Malariología y luego laboró en una compañía petrolera ubicada en Las Morochas del estado Zulia, donde encontró su primer amor y en el cual florecieron cuatro retoñitos, además de ser curado por un médico suizo de un asma que amenazaba convertirse en crónica.

En Campo Mara estudió mecánica diésel y el haber ayudado a un gringo a empujar su carro le abrió las puertas de la suerte, pues éste y un tío paterno, lo ayudaron a entrar a la compañía Creole, donde comenzó a ganar un abultado salario de bolívares 900 semanal, dado que sus labores las realizaba lago adentro.

Regresa a Motatán a finales de la década del 50 y retoma su oficio de agricultor en las tierras de doña Rita Billy, donde invierte parte de sus ahorros en un extenso cultivo de tomates, pero antes de la cosecha la zona fue arrasada por una crecida del Río Motatán, esto no lo desanima. Establece un negocio de víveres, luego una carnicería y funda su primera finca de ganado en el sector “El Espejo” de la parroquia “El Baño”, donde a diario se le veía en un denodado esfuerzo, acarreando agua en un pequeño camión cisterna.

Su espíritu de agricultor y ganadero, le hacen adquirir un significativo lote de terreno dentro del Sistema de Riego “El Cenizo”, tierras por demás agotadas e infértiles por la sobreexplotación (por cuyo motivo sus vecinos lo tildaron de loco) lo cual no fue impedimento para convertirla en el mejor fundo productor de caña de azúcar y ganado de ceba y leche (cebú, brahman y criollo). Damasio Rodríguez fue el primer cañicultor en denunciar en el año 1968 el escamoteo que los directivos del Central Motatán hacían al punto brix de sacarosa de la caña producida en su finca, cuya óptima calidad llegaba a los doce grados. Esta irregularidad lo hizo arrimar todas sus zafras al Central Azucarero “La Pastora”. La denuncia de Damasio Rodríguez tuvo resonancia nacional y sirvió para que la mayoría de los productores tomara las previsiones del caso; no obstante, la Corporación Venezolana de Fomento (CVF) no corrigió tal anormalidad y el Central Motatán comenzó su declive económico, hasta ocasionar su cierre definitivo.

Hoy a sus 85 años de edad, disfruta del reposo del guerrero al lado de su esposa Auxiliadora “Chila” y sus hijos, Oscar José, Carlos Luis, Yajaira del Valle e Ingrid Coromoto; antes en un primer matrimonio, nacieron Beatriz, Ever José y Soraya.

Damasio Rodríguez Matos, constituye todo un ejemplo de constancia, honestidad y superación. Es uno de mis mejores lectores.

Segundo Peña Peña
Fuente: Diario El Tiempo

Foto referencial. Damasio Rodríguez dedicó su vida al campo
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